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el grano en el medio

NOTICIA NEGRA

NOTICIA NEGRA La concentración de los medios en pocas manos, el trabajo no registrado de más de 1.800 personas y los desmanejos de los empresarios ponen en jaque a los hombres de prensa. Ese es el contexto en el que los periodistas rosarinos hacen su tarea cotidiana.

El Sindicato de Prensa de Rosario tiene casi 600 afiliados. Por lo menos el triple trabaja en negro, sin estar registrados y sin aportes patronales. Absolutamente todos los trabajadores de prensa de las aproximadamente 330 emisoras de Frecuencia Modulada que hay en la ciudad –sólo 44 están registradas por el Comfer– son empleados en negro. Canal 5 tiene sólo diez afiliados al gremio. La filial local de la empresa de tevé por cable Multicanal no registra afiliados a Prensa. Tampoco existen trabajadores de prensa en Cablevisión, y en Cablehogar se contabilizan tres. Los contratos de tres meses hasta hace poco eran habituales en Canal 3, y en estaciones radiales de amplitud modulada como LT8 y LT3 el número de empleados sin anotar dobla el de registrados en el sindicato. Los diarios La Capital y El Ciudadano están en convocatoria de acreedores. Mientras el decano de la prensa argentina acumula 25 cuerpos y 600 expedientes en tribunales por distintas irregularidades administrativas –es una de las causas más grandes de la Justicia provincial–, el diario de Eduardo J. López no hace aportes de ningún tipo desde hace tres años, no entrega recibos de sueldo a sus empleados y paga de manera irregular a pesar de que el concurso de acreedores obliga a regularizar la situación a riesgo de decretar la quiebra. En este contexto, hablar de libertad de expresión suena ridículo. De más está decir que los derechos vulnerados de los trabajadores de prensa no son noticia corriente en los medios de comunicación, por una cuestión corporativa: ningún empresario habla de cómo se trabaja en otra empresa. Pocos días después de conmemorarse el Día del Periodista, el panorama oscuro de los medios rosarinos obliga a la reflexión a quienes vivimos de la profesión y a quienes defienden el derecho a estar informados para poder elegir.

Frecuencia Modulada. El escalón más bajo de los trabajadores de prensa –algo así como los kelpers o la casta de “los intocables” del periodismo local– son los empleados de las FM. Canjes publicitarios, sueldos magrísimos o directamente nada es lo que reciben a cambio de su esfuerzo. De las aproximadamente 330 estaciones que existen en Rosario, sólo 44 figuran en los listados del Comfer. Ningún trabajador de estas emisoras está afiliado al Sindicato de Prensa local, a pesar de que analistas, periodistas, movileros, columnistas y productores todos los días hacen lo suyo en alguna de estas empresas.
Según Roberto Lara, propietario de la FM Hollywood, el panorama de las ondas rosarinas es el siguiente. “Hay radios comunitarias, evangelistas, un radio católica, aparte de las cuatro o cinco FM oficiales. Hay grupos empresariales que tienen dos o tres emisoras: el grupo Fisherton, el grupo Cristal, FM Vida con Radio2 a la cabeza y también LT8 con Estación del Siglo. El resto de las FM son unipersonales, la mayoría de ellas están en manos de gente que ha arribado a la profesión por poner un negocio como cualquier otro comercio, no vienen del rubro radiotelevisivo”.
Para explicar el por qué de la precaria situación de los trabajadores de FM, Lara dice que “al estar las emisoras más o menos legalizadas con los Permisos Precarios y Provisorios (PPP), no están dentro de la ley total. Hace falta que el gobierno reglamente la nueva ley de radiodifusión para que se ingrese en un marco jurídico, técnico y estético. Y tener el personal adecuado en cada uno de los rubros: operadores, locutores, administrativos. Mientras, todos los grupos empresariales y las emisoras que tienen un titular funcionan de forma precaria y provisoria, tal cual dice su permiso de radiodifusión. No se pueden desarrollar contenidos periodísticos en las FM hasta que no esté la nueva ley. Al funcionar bajo los PPP, no hay otra posibilidad, porque si no terminaríamos con todos juicios laborales”.

Amplitud Modulada. En LT8 Radio Rosario, la radio insignia del Multimedios La Capital, los trabajadores se encuentran en estado de asamblea permanente, entre otras cosas, porque están cobrando desde hace años en tres cuotas. Además, faltan aportes jubilatorios, los que también son descontados en los recibos de sueldo. Tiene alrededor de 60 empleados regularizados y se especula que más de cien en negro.
La vecina LT3, Radio Cerealista, comandada por el presidente de Newell’s Eduardo López, es la empresa mediática rosarina con peores sueldos, por lo que es una constante la lucha por el aumento salarial. Pagan con casi un mes de atraso y a pesar de figurar en los recibos como descontados, los aportes previsionales y de obra social tampoco se realizan. Tiene 20 trabajadores afiliados al Sindicato de Prensa y se calcula que unos 50 están en negro.
Radio 2, la AM del grupo Televisión Litoral, es la que más se acerca a una situación regularizada, ya que ante la amenaza de inspecciones en el marco de la campaña nacional de regularización del trabajo en negro, tuvo que pasar a planta permanente a varios empleados a los que se los contrataba sistemáticamente, mes a mes.
En el caso de Radio Nacional, al depender de la Secretaría de Comunicación de la Nación, la totalidad de sus trabajadores son considerados empleados del correo, por lo que ninguno está encuadrado en el correspondiente convenio laboral. Esta es una pelea de Prensa a nivel nacional. Por eso se está tratando de que se reconozcan los convenios y los estatutos profesionales para sus trabajadores.

Televisión. Canal 5 pertenece al grupo de emisoras de TV del interior del país que tiene como cabecera a Telefé, que pertenece al grupo Admira (ex Telefónica Media). Desde que la ley de radiodifusión permite tener más canales a una sola firma, la caja fue centralizada en Buenos Aires, lo que acarrea conflictos laborales. Por ahora, sólo diez empleados están afiliados al Sindicato de Prensa, y en este momento están peleando un aumento significativo con la casa central, ya que los salarios del personal no jerárquico son bastante bajos. Por eso, no es raro encontrarse con alguna figura del noticiero viajando en colectivo y que para redondear un sueldo decente deban realizar horas extras, ya que esa es la opción que les brinda la patronal para ganar más dinero.
En el caso de Canal 3, sigue pendiente en Tribunales la demanda por desmanejos al frente de la empresa y desplazamiento de los socios minoritarios que enfrenta el grupo Gollán, encabezado por Don Alberto, quien maneja el mayor porcentaje del paquete accionario. Para evitar perjuicios legales, los integrantes del directorio habían renunciado el año pasado y nombrado a personas de confianza en su lugar.

Televisión por cable. En estas empresas, la cosa es peor. Las cabeceras en Rosario de Multicanal (grupo Clarín) y Cablevisión (grupo Hamich), no registran trabajadores de prensa en sus filas, a pesar de que las dos tienen señales locales donde se emiten noticieros y programas periodísticos todo el tiempo. En el caso de Cablehogar –su dueño es Gabriel Bandiera, quien posee proveedoras de tevé por cable en Salta y Santiago del Estero, donde tiene un semanario– su señal local se publicita como “el canal de noticias de Rosario las 24 horas”, pero sólo figuran dentro de su planta tres empleados afiliados al sindicato, incluyendo a quienes actualizan diariamente el sitio de noticias de la firma, Notiexpress. ¿Mucho trabajo para sólo tres periodistas, no?

Negreo a diario. La quiebra con clausura del diario El Ciudadano fue decretada el 27 de octubre de 2003, pero en febrero de 2004 logró reconvertirse en convocatoria de acreedores, con efecto retroactivo. La deuda con la Afip (el principal acreedor) y con los trabajadores entró en el concurso, pero la generada posteriormente –en realidad, desde hace al menos tres años no se hacen los aportes patronales, a la obra social y al gremio, a pesar de que sí se descuentan del sueldo– no está permitida por la ley de concursos.
Por si fuera poco, se cobra casi un mes atrasado, con cheques cruzados –no hay cuentas sueldo–, no se entregan los recibos, no hay calefacción y faltan insumos mínimos para el trabajo. Los trabajadores del diario lo sostienen, porque son los principales interesados en que la fuente de trabajo siga abierta.

Un pequeño triunfo. Hace dos semanas, en una suerte de merecido regalo por el Día del Periodista, alrededor de 400 trabajadores y ex trabajadores del diario La Capital, acompañados por el Sindicato de Prensa local, lograron cobrar judicialmente parte de la deuda que el decano mantiene con ellos desde antes de 1997. En total, el monto se acercaba a los diez millones de pesos, lo que los convierte en los segundos acreedores de la convocatoria de Editorial Diario La Capital y Seller, después de la Afip, con una deuda de 24 millones.
Tras una serie de tragicómicas ofertas de pago por parte de los cuyanos –entre las que se destacaron chacras en la provincia de Mendoza y un edificio sobrevaluado propiedad de los Gluck–, los laburantes lograron llegar a un acuerdo de pronto pago con la jueza Silvia Cicuto por el cual empezaron a cobrar –en el mismo juzgado– la primera cuota del 61 por ciento de la deuda, lo que para el gremio que los nuclea representa un logro significativo.
Por su parte, los empresarios del Multimedios, de ambos bandos, miraron con recelo la medida. No quieren que nadie toque la plata que queda. Menos que nadie estos acreedores.
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